Gabriel Carrizo planeaba asesinar a Máximo Kirchner

«Estamos pensando en matar al jefe de La Cámpora esta vez», dice un mensaje de Carrizo enviado dos horas después del ataque a la vicepresidenta.

«Estamos pensando en matar al jefe de La Cámpora esta vez»

 (Fuente: Guadalupe Lombardo)El contenido de su celular también confirmó su participación en el diseño del atentado a CFK y que le proveyó un arma adicional a Fernando Sabag Montiel, que finalmente no fue usada. Un juez pidió que se investigue la posible participación de la violenta agrupación Revolución Federal en el atentado. El pedido de excarcelación de una de las detenidas será analizado por los camaristas de Comodoro Py Leopoldo Bruglia, Pablo Bertuzzi y Mariano Llorens.
El contenido del celular de Gabriel Carrizo, el cuarto detenido por el intento de asesinato de Cristina Fernández de Kirchner, no sólo confirmó su participación en la planificación del atentado y que él mismo entregó un arma adicional para cometerlo (que al final no se utilizó). También reveló que tenía en los planes el homicidio de Máximo Kirchner. «Estamos pensando en matar al jefe de La Cámpora esta vez», dice un mensaje de Carrizo enviado a las 23:40 horas del 1 de septiembre, es decir, dos horas después del ataque a CFK. «Están llegando todos. Vamos a tener una reunión grupal», avisa también en ese momento.
Quien se presentaba como el dueño del negocio y de la máquina de hacer copos de azúcar, relató en su indagatoria el viernes último que aquella noche se juntó en su casa en la Avenida Montes de Oca con el resto del grupo. Eso fue después de maldecir, en una conversación con su hermanastra, porque Brenda Uliarte y Fernando Sabag Montiel no habían respetado el supuesto plan original: «Esto estaba planificado para dentro de una semana, hizo todo mal. Es un pelotudo», dijo, como reveló en exclusiva este diario. Insistía también: «Estamos decididos a matar a la puta esa», en evidente alusión a la vicepresidenta.

«Estamos decididos a matar a la puta esa»

La conversación que alude al «jefe de la Cámpora», que pudo conocer Página/12 por allegados a la pesquisa, se produjo con un contacto recurrente de Carrizo, que figura como Jony White, quien le responde así al comentario sobre la reunión: «Los sicarios de los copos de nieve». La tónica del anuncio que le había hecho Carrizo sobre su propósito de matar a Máximo Kirchner se corresponde con la del intercambio de mensajes que tenía en paralelo con Uliarte, donde lejos de parecer asustados –si bien hablan de esconderse, conseguir otro lugar donde alojarse, entre otras estrategias– siguen hablando de llevar adelante el magnicidio, según se reconstruye de los intercambios. El hombre les comenta a varios conocidos que está «orgulloso» del intento de asesinato de su «amigo». El 2 de septiembre el propio Carrizo le pregunta a Brenda Uliarte:


¿Estás segura de que querés hacerlo?

Te juro que sí. Y no me va a fallar el tiro. Pero hay que pensarla bien. Pasa que Nando (Sabag Montiel) no tiene mucha práctica. Le tembló el pulso, responde ella.


Se supone que seguían hablando de CFK. Pero Carrizo, a juzgar por los chats, también tenía en la mira al hijo de la expresidenta. La Agencia Federal de Inteligencia (AFI) denunció la semana pasada expresiones públicas en el mismo sentido por parte de referentes de Revolución Federal en una presentación que fue incorporada a la causa.
Aquella noche del 1 de septiembre, después del intento de magnicidio, Carrizo se juntó con los más cercanos del grupo, menos Uliarte, e intentaron sin suerte que los atendieran en Crónica TV. Querían ir a limpiar su imagen en forma anticipada. Ese canal tenía imágenes anteriores de ellos: una nota a Uliarte y Sabag Montiel donde despotrican contra los planes sociales, mientras ella muestra cómo vende copos, y otra a Uliarte y Sergio Orozco, en Tigre, donde fueron a criticar a Sergio Massa tras su designación como ministro. El 2 de septiembre fueron a Telefé, ya con Uliarte que apareció en la casa de Barracas cerca de las 2 de la mañana, según las antenas de los celulares, y además le habría devuelto a Carrizo el arma calibre 22 que no se utilizó o la descartaron juntos, suponen los investigadores.
Al dictar los procesamientos de Uliarte y Sabag Montiel, la jueza María Eugenia Capuchetti le dio a ella un papel central en la planificación y sostuvo que fue quien había adquirido el arma que intentó gatillar su pareja. Luego, por los mensajes de Carrizo se supo que él mismo en un comienzo pensó que la pistola utilizada era la suya. Pero después supo, todo indica que por Uliarte, que era otra. Por eso le cuenta a Andrea, la hermanastra: «Mira nose (sic) si es una buena o mala noticia pero el arma con la que intentó ponerla no es la mía, yo le dí un 22 corto… recién hablé con la novia (en referencia Uliarte) y la tiene ella así que mañana la vamos a ocultar y vamos a ir a Crónica a hablar». Como es conocido, cuando hablaron finalmente en televisión, mintieron: nadie sabía quiénes eran, el punto central era que Uliarte admitía ser la novia de Sabag Montiel, decían que tenían miedo, que recibían amenazas. Ella comentaba que no tenía noción de la existencia del arma, que no había estado con Sabag en las últimas 48 horas. Era todo un libreto muy fácil de desarmar.